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Avances, retrocesos y desafíos en políticas de infancia

Kenya, June 2011. Shari (aged 13) collects rubbish  at the dump in Korogocho slum, in order to survive and support her family and sick mother. UK Natcom, local copies are saved here: Y:COUNTRIESkenyaDM trip - June 2011_WKorogocho_W

Kenya, June 2011.

Esta semana se dio a conocer el informe sobre el estado de la infancia a nivel global, luego de cumplirse 15 años del pacto sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la niñez. Al respecto se han alcanzado logros magníficos, sin embargo se ha marcado un aumento significativo en la inequidad y se destaca una franja de niños, niñas y sus familias desatendidos por completo, a punto tal que tienen hoy el doble de posibilidades de morir antes de los cinco años de vida, en relación a los sectores mas ricos. Esta situación debe marcar la agenda pública de países, programas e instituciones a nivel global.

Tomando en consideración la tasa actual de progreso y el crecimiento previsto de la población, se estima que para 2030 habrá 68 millones de muertes adicionales de niños menores de 5 años por causas que, en su mayoría, son prevenibles.
119 millones de niños seguirán sufriendo de malnutrición crónica en 2030.
500 millones de personas seguirán defecando al aire libre en 2030, con los graves riesgos para la salud infantil que esta práctica conlleva.
Se requerirán casi 100 años para que todas las niñas de las familias más pobres de África subsahariana terminen su educación secundaria básica.

El informe da a conocer también importantes resultados en los últimos 25 años: la mortalidad entre los niños menores de 5 años se redujo más de un 50%, pasando de 90 a 43 por cada 1.000 nacidos vivos.
El peso inferior al normal y la malnutrición crónica entre los niños menores de 5 años disminuyeron un 42% y un 41%, respectivamente.
La mortalidad materna se redujo un 45%. Alrededor de 2.600 millones de personas obtuvieron acceso a fuentes mejoradas de agua potable.

Pero la inequidad sigue siendo el gran problema. No obstante, hay dos datos que arrojan algo de alivio: por un lado, entre las familias más pobres de numerosos países se están registrando tasas más altas de supervivencia infantil y matriculación escolar. Además, la disparidad en las tasas de mortalidad materna entre los países de bajos ingresos y los países de ingresos altos disminuyó a la mitad, pasando de ser 38 veces más alta en los países de bajos ingresos que en los de ingresos altos a ser 19 veces más alta.

Sin embargo, hay noticias que preocupan y dan cuenta de un impacto devastador. Hay miles de personas en todo el mundo que no se están beneficiando de los progresos: todos los años mueren casi 6 millones de niños antes de su quinto cumpleaños, 289.000 mujeres pierden la vida todos los años durante el parto y 58 millones de niños y niñas no están matriculados en la escuela primaria.

Los dirigentes deben prepararse, formar a sus equipos y privilegiar políticas y presupuestos sobre estas inequidades, incluyendo en todos sus objetivos y metas, reducir estos números perversos. Para ello, toda población debe ser parte interesada, exigiendo y votando pensando en infancia, educación y salud. Hablar de infancia no es sólo pensar en futuro, sino en el presente. Hoy hay miles de niños y niñas en situaciones de extrema vulnerabilidad y exclusión, por ello no basta con talleres recreativos o jornadas de sensibilización. Es urgente lograr sistemas más sólidos de salud, educación y protección social a nivel local, nacional e internacional, con inversiones más inteligentes, menos improvisadas y vacías de proselitismo, y adaptadas a las necesidades de la niñez mediante su participación activa y protagónica.

Lic.Gastón Gelblung
Fundación Petisos
www.petisos.org.ar

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