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El tránsito de la 71

Debido a los problemas en el tránsito, especialmente en horarios de ingreso y egreso de los chicos de la escuela, un grupo de chicas armaron un proyecto que se llamó “El tránsito en la 71”, que se consolidó gracias al concurso de Participación Protagónica que Petisos llevó adelante en el 2014.

La intervención contempló acciones de concientización y educación vial, con un concurso de preguntas y respuestas para todos los alumnos, se regalaron imanes en forma de rompecabezas con el mapa de la escuela y sus alrededores indicando las vías de circulación y lugares de estacionamiento cuyos premios eran libros y juegos de educación vial.

El proyecto llevado adelante por este grupo de jóvenes, contó además con la presencia de Gustavo Mauro, el adulto que debía acompañar cada etapa y proceso participativo, según los lineamientos del concurso.

“El proyecto consistía en mejorar el tránsito alrededor de la Escuela. Si bien no llegamos a hacer todo lo que nos habíamos planteado, con lo hecho obtuvimos una respuesta muy favorable por parte de chicos, maestros, directivos y padres. Y creemos que algunos de ellos han cambiado o mejorado sus puntos de vista con respecto a la Seguridad Vial. Por tal motivo, podríamos asegurar que el proyecto fue llevado a cabo satisfactoriamente” señaló Gustavo.

Además de señalizar y parquizar algunos sectores alrededor de la escuela de su barrio, las chicas también  implementaron acciones concretas de mejoras -solicitaron más cartelería a la Secretaria de Transito de Bariloche, sin mucho éxito hasta el momento-, pintaron las piedras delimitando el espacio de vereda y de estacionamiento especialmente aquel destinado al transporte de discapacitados.

El proyecto tuvo sus momentos críticos y por momento se hizo cuesta arriba. Gustavo reflexiona al respecto: “no somos un grupo con un día u horario fijo para reunirnos, nos costó mucho poder ponernos de acuerdo para reunirnos y planificar. Las chicas tienen mucho empuje para la acción, pero fue una lucha la planificación, costaba organizarse para ver qué cosas había que hacer”. Sin embargo, el esfuerzo y responsabilidad de cada integrante pudo dar sus frutos: “la respuesta que tuvimos de toda la gente fue impresionante, y el orgullo que se veía en las chicas cuando hablaban delante de toda la Escuela, o cuando pasaban grado por grado a contar del proyecto. También las caritas de los chicos más chicos, que las veían a ellas como una especie de maestra mas” concluyó Gustavo, lleno de orgullo.

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